“El peso de no ser uno mas”
Ecos Boquenses
En el momento que tomo la decisión de
volver a jugar fué por dos motivos, el primero entendí que este era al momento,
el segundo que que la situación del equipo ameritaba tener un jugador de
experiencia entre tanta juventud. En cuanto primer punto de que este era el
momento, pasaban por algunos aspectos, principalmente saliendo de un complejo
estado de salud , donde se me exigía y se me exige hacer deporte como forma de
bajar medicación que tan malas secuelas me ha dejado. La única manera de
recuperme o comenza a recuperarme era hacer deporte independientemente del
resto del tratamiento. Ha sido un perídoso muy dificil para mi, desde agosto
del 2012 comencé con estos tratamientos especiales por fuertes ataques de
pánico lo que me trajeron secuelas importanets, sobre todo aspectos cognitivos
y la pérdida de parte aspectos de memoria, concentración y también lecto
escritura, etc etc. Como uds verán hace mucho tiempo que no escribía, hace unas
semanas comencé a colaborar con los amigos de locosxlaliga.com para poder
luchar contra este problema y gracias a Dios, he podido desarrollarlo con
cierta corrección y ha tenido una buena repercusión. Hoy comienzo
quincenalmente a poder también comunicarme en nuestros sitios web, para poder
lograr tener un fluido contacto. Pero volviendo al tema de la vuelta a jugar al
fútbol, había comentado el tema de que por temas de recomendación medica había
vuelto, como primer punto de partida. Les comento que en fines de mayo y
comienzos de junio comencé a preparme en forma permanente físicamente con
pequeños pasos pero seguros, había que recuperar parte del aire que me ahogaba
al intentar correr, luego de recuperar ese aire, la musculación poder trabajar
en aspectos mínimos físicos. Esto me llevo aproximadamente 20 días, ya que al tener
una vida de deportista se me ha facilitado el comienzo de la recuperación. A
los 20 días ya estaba pronto para poder entrenar por lo menos un 50 % de lo que
realizaban mis comapañeros. De las 3 o cuatro prácticas semanales asistía a
todas y en todas realizaba trabajo físico. En la primer quincena de junio allí
comienzo a realizar movimientos con pelota, desde pases, hasta picaditos en
espacios reducidos. Al principio los pases eran malisimos, no me tropezaba con
la pelota por esas casualidades de la vida. Pero de a poco con amor propio e
intentando que este fuera el primer paso en la recuperación no bajé los brazos,
ni la lluvia, ni el frío me detuvieron, cuando no había entrenamiento, me
abrigaba y salía en forma solitaria a correr por los canteros de José Pedro
Varela, si bien los ataques de pánico producen al mismo tiempo cierto grado de
depresión y te dan ganas de estar tirado en tu cama sin saber que hacer, aún en
esos momentos, lo único que me salvaba era el fútbol y la contención de mi
familia. Ya corría fines de junio, y ya de a poco iba tomando forma la decisión
de volver. En julio, arranco jugando amistosos entre semana, de los cuales al
principio eran 30 minutos y luego 45 minutos, fueron un total de 6 o 7
amistosos desde julio hasta setiembre. Hasta que un día comenzando la Copa de
Plata, faltando 8 minutos contra Tito Frioni entro en un caldeado partido, el
árbitro extiende en casi 5 minutos más el eterno encuentro que ibamos ganando 3
a 2 y en una de las últimas jugadas en un choque con un rival de cruce de
palabras y empujones, me expulsan. Tanto tiempo esperando para poder llegar a
esa expulsión, luego las suspensiones, pero igual seguí entrenado, partido
oficial contra Boston River que no ingreso y el partido contra Poseidón donde
tampoco ingreso. Este tiempo lo dediqué a perfeccionar mi estado físico y
futbolístico en los amistosos, reducidos, etc.
Ahora quiero tocar el segundo punto, de
la vuelta porque el equipo necesitaba un hombre de experiencia. Estamos en un
plantel joven, donde luego de la no clasificación a la Copa de Oro, existió
cierta desmotivación y obviamente como todo grupo, quienes son más exitistas
abandonaron el barco poniendo muchas excusas, pero la gran mayoría asumió el
desafío a su manera de no descender a la divisional J, y en lo posible ganar
esta copa. Jugar este tipo de torneos es muy complicado ya que son partidos de
mucha presión, donde se discute mucho y donde también el peso de lo que la
experiencia pueda transmitir en la cancha ayude a calmar, a orientar y a poder
aportar en momentos claves la mochila del peso de la historia. Pese a estar en
un momento de salud complicado, cada vez que ingreso a una cancha, o entreno,
por esos momentos todo es alivio, no sufro la tensión que otros sufren, porque
he superado obstáculos en la vida mucho más difíciles, no siento ni miedo, ni
presión. Cuando estás al borde de la muerte, o cuando sentís que tu vida ya no
tiene sentido, o cuando los ataques te dominan, el resto pasa a ser un dibujo
animado donde la diversión pasa precisamente por ayudar a no sentir presión ,
porque la vida se trata de eso, de vivirla, de disfrutarla, con una mentalidad
ganadora, pero también con una mentalidad de compañerismo, de solidaridad. La
gran mayoría de mis compañeros así lo entendieron , otros en el anonimato me
dieron con un caño, otros sencillamente me dijeron que no estaban de acuerdo. A
quienes me apoyaron me la hicieron re fácil, quienes me dieron con un caño
terminé en muchos casos convenciéndolos con hechos de que no jugaba por ser la
cabeza del grupo, sino que jugaba porque sentía amor a la camiseta, alguno se
molesto y quedó por el camino, pero de esas personas que no habían tenido
compromiso no conmigo sino con sus compañeros dejandolos tirados en momentos
cruciales y jugando con egoismo. Todo esto sucedió pero se logró algo muy
importante que no se había podido conseguir en todo el año. Identidad,
compañerismo, solidaridad, generosidad, garra, amor propio, competencia leal,
esos valores por los que tanto habíamos luchado. Se logró no tener un excelente
grupo humano, pero si un excelente proyecto de grupo humano. Este era un año de
trancisión, a mi me costó mucho tomar esta decisión y lo hice en el peor
momento del equipo, donde la incertidumbre reinaba por no saber con quienes
contabamos realmente. Esta decisión fué dura para mi, porque me costo traspasar
por estos partidos la línea de entrenador a jugador, y como también en cierta
forma podía ser visto por el resto. Que cambio?, Nada, porque sigo siendo el
mismo de hace 6 años , el mismo compañero, la misma persona que siempre se la
juega por sus jugadores, el mismo que le da una mano al que lo necesita y el
mismo que quiere consagrar a boquense en este proyecto. Este paso como jugador,
me hace ver las cosas de otra forma, me hace notar que es lo que hasta ahora se
había hecho mal, me hizó sentir nuevamente que pasa dentro de una cancha y esto
es como actualizarme en mi carrera de entrenador, un vestuario donde ya no sos
solamente el que arma la estrategia, sos visto de otra manera, sos juzgado, sos
aplaudido o criticado. Entonces mi mente media perturbada tenía que decidir si
daba ese paso o no. A mi en lo personal me ayudó mucho a crecer. Me ayudó a
conocer un poco más la idiosincracia del jugador, me ayudó a entender que había
hecho mal en estos años y que era lo que yo realmente quería para mi club. Fué
un desafío enorme, sabía que no era mucho más, sabía que tenía el peso de no
ser uno mas y debía al mismo tiempo afrontarlo con serenidad por el tema de mi
enfermedad. Pero con ayuda terapeutica, la de mi familia, la de mis verdaderos
amigos, la de mis nuevos amigos y compañeros el camino ha sido duro pero
fructifero, porque se desataron todas las pasiones, la de la competencia sana,
la del compañerismo y también la de las miserias humanas. Entender que jugar en
la liga es una enseñanza de vida, no es para cualquiera, aquí convivimos todos
en un ambiente de fair play , de saber que se no existen enemigos, que existe
un partido de fútbol y que luego del mismo te podes hacer muchos amigos de otros
equipos. Entonces, quienes no tengan esa mentalidad, no van a poder nunca
adaptarse a la liga porque los valores estan por encima de los equipos, todo
esta por encima de nosotros mismos y cuando decidimos ingresar en 2008 a la
liga fué por eso mismo. Hoy boquense conmigo dentro de la cancha y fuera de la
misma siente que ha existido un cambio, para bien en mi entender, porque
quienes quedamos hasta el final, somos quienes en la vida la lucharemos hasta
el final por principios, por valores, por lealtad, por honradez y por valores
que van más alla de la fribolidad o de la sociedad de consumo que nos va
transformando en seres cada vez más egoistas y dependientes. Este es un espacio
libertario donde cada uno puede hacer deporte, formar grupo, crecer en valores
y la dignidad que el ser debe tener para ser cada vez más humano.
Entonces, no hay frustraciones, no hay
rencores, no hay mala onda, no hay desconsuelo en quienes en la vida saben que
dejan todo por el compañero, podrá existir la tristeza circusntancial del no
ganar algo, pero si la recompensa moral de saber que yo estube ahi en las
difíciles. Y eso no me lo quita nadie y hasta el final como contra mi
enfermedad, voy a luchar por el equipo.
Napo

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